fundamentos laicos

Laicismo: espacio público formal e informal

carmonaAndrés Carmona, vicepresidente de Europa Laica, firma un interesante artículo en el que reflexiona sobre los límites de las libertades en un Estado laico. Responde a dilemas tales como: ¿puede haber procesiones en las calles? ¿Podría una profesora llevar velo a clase? ¿Y las alumnas? ¿Podría un juez emitir sentencia con la kipá puesta? ¿Hasta dónde llegan los principios de separación y neutralidad en un Estado laico?

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Europa Laica condena los atentados en Beirut y París

  • COMUNICADO DE EUROPA LAICA DE CONDENA DE LOS ATENTADOS EN BEIRUT Y PARÍS, Y DE SOLIDARIDAD CON TODAS LAS VÍCTIMAS.

 LA ASOCIACIÓN LACIA DE RIVAS VACIAMADRID SE ADHIERE INTEGRAMENTE A ESTE COMUNICADO

Desde Europa Laica mostramos nuestro más contundente rechazo y condena a los atentados de los últimos días cometidos por el Daesh en Beirut y en París, así como nuestra solidaridad con todas las víctimas libanesas, francesas y de otras nacionalidades.

Europa Laica quiere denunciar las múltiples causas que intervienen en todo lo que está sucediendo, como primer paso en la búsqueda de posibles soluciones aunque extremadamente difíciles.

Por un lado, señalamos a las políticas imperialistas y belicistas de los diferentes gobiernos que están interviniendo en las naciones de Oriente Próximo, cuyos intereses económicos y geopolíticos enfrentados provocan guerra, destrucción y miseria en los pueblos de aquellas naciones. Especialmente, nos referimos a los EEUU, Francia, Israel, Rusia e Irán, entre otros, y que, en ocasiones, no han dudado a la hora de aliarse, financiar y armas a grupos yihadistas para derrocar a gobiernos locales y favorecer sus intereses en la zona. Estos gobiernos han apoyado incondicionalmente  a monarquías islámicas y teocráticas, que sistemáticamente han difundido y financiado el islam más integrista.

Por otra parte, señalamos también al fundamentalismo y al integrismo religioso que utiliza aquellas políticas imperialistas como excusa para oprimir, sojuzgar y someter a esos mismos pueblos, vulnerando los más básicos derechos a la vida y las libertades, entre ellas, la libertad de conciencia. Grupos fanáticos como el Daesh o Boko Haram no son la respuesta desesperada a las injusticias imperialistas, sino que aprovechan conscientemente dichas injusticias para implantar ilegítimamente sistemas teocráticos y medievales, y llevar a la práctica el genocidio de pueblos y comunidades enteras por razones de religión o ideología, sexo u orientación sexual, procurando una “limpieza” étnica, religiosa y cultural de la que solo resulte una única forma de vida posible de acuerdo a su interpretación fundamentalista del islam. Son estos mismos grupos, ahora mismo especialmente el Daesh, los que atacan a inocentes en Beirut, en París y en otros sitios, exportando su fanatismo hacia la población que no tiene nada que ver con las políticas de sus gobiernos.

Rechazamos el racismo, la xenofobia y cualquier forma de discriminación o exclusión por razones de ideología, religión o conciencia. Los ataques islamistas buscan generar el miedo y el terror entre la población civil, pero también el odio y la persecución hacia la comunidad musulmana, como forma de romper la convivencia en la diversidad y el respeto que propugna el laicismo. Pretenden que la población no musulmana reaccione con el odio hacia los musulmanes, para que éstos se radicalicen y se refugien en el integrismo religioso. Por el contrario, debemos reforzar las políticas laicistas de protección de la libertad de conciencia, de convivencia en la diversidad y rechazo de toda forma de discriminación. Tanto musulmanes como cristianos, ateos, agnósticos o creyentes de otras religiones podamos identificarnos en la laicidad y en lo que consiste (el respeto a la libertad de conciencia y los derechos humanos que nos unen), aislando totalmente a quienes pretenden dividirnos en función de las creencias y reavivar guerras de religión.

Son principalmente estas causas geopolíticas, económicas y religiosas, combinadas y enfrentadas (y a veces, en connivencia), las que están destruyendo esas naciones y provocando el éxodo masivo de refugiados hacia otros países de la zona y también de Europa. Los países europeos debemos tomar conciencia de la situación y elaborar políticas adecuadas para buscar soluciones que vayan a las causas últimas y que estén basadas en el respeto a la laicidad, los derechos humanos y el Derecho internacional. Solo así podremos evitar, a la larga, que aumente el número de víctimas inocentes tanto en Oriente Próximo como en Europa o África. No se trata sólo de Beirut y París, sino de cualquier lugar del mundo. No se trata sólo de los yihadistas islámicos, hoy, sino de todos lo fanatismos.

Cenicientos y su vía crucis

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Una suave brisa a favor de la laicidad de las instituciones públicas recorre nuestra geografía.

Es cierto que son todavía numerosos los cargos públicos municipales o autonómicos que mantienen comportamientos confesionales, en los que confunden su particular creencia religiosa (católica en estos casos) con la representatividad política del cargo que ostentan, de naturaleza pública, situando su confesión religiosa por encima del poder civil.

Sin embargo, esta tendencia clerical, o confesional, que significa lo mismo, ha variado de rumbo desde las últimas elecciones municipales. Desde Galicia hasta Valencia, pasando por Cataluña, Madrid, el País Vasco o Andalucía, se están produciendo serios intentos por recuperar la dignidad civil de las instituciones, manteniendo la religión en el ámbito que le corresponde, que no es otro que el privado. Y también en Cenicientos.

No podemos esperar que personas que han confundido toda la vida lo particular (lo individual) con lo general (de todos), el ámbito de las creencias con el de lo público, entiendan la necesidad de separar la religión del poder civil: llevan toda la vida disfrutando del privilegio del clericalismo y difícilmente los argumentos y la razón los harán vacilar.

Así, en la simpleza de sus argumentos, inspirada y jaleada por los jerarcas católicos, se confunde la necesaria exigencia de laicidad de las instituciones con un ataque a la religión. Por eso es fundamental percibir la diferencia entre religión y clericalismo.
Todo ello viene a cuento de la retirada por el gobierno municipal de Cenicientos (PSOE) de 15 estaciones de vía crucis que instaló en la vía pública el gobierno del PP, poco antes de las elecciones municipales. Los airados clericales tachan este gesto cívico de “mala uva”, “tocada de narices”, “prepotencia”, intento de “acabar con los católicos y todo lo que suene a iglesia”, entre otras lindezas.

Aducen como argumento que “no ha costado un duro” a las arcas municipales, porque lo financió la Comunidad de Madrid. Dejemos aparte que se trata de dinero público también, así como la consabida sensibilidad de la CM para subvencionar vía crucis religiosos y tantas otras actividades católicas, a la par que liquida sistemáticamente los servicios públicos educativos, sanitarios o sociales.

Estos furiosos defensores del clericalismo católico (que no de la religión), no se preguntaron en su momento por qué se dedicaron 3.000 euros del erario público para facilitar un rito religioso, y por tanto particular, en la vía pública, en vez de cubrir alguna necesidad social en Cenicientos, que es la población de más de 10.000 habitantes con mayor deuda per cápita en 2014: 3.285 euros.

Tampoco se preguntarán por qué no se realiza ese específico rito católico en la iglesia, lugar donde puede y debe ejercerse el culto libremente. Tampoco por el sentido de sembrar la geografía española, sus vías y montes públicos de signos identitarios religiosos, como si el ejercicio de su libertad de conciencia en materia religiosa necesitara la afirmación, la ostentación y el proselitismo forzado sobre todas las conciencias ajenas.

La diócesis de Getafe ha sido más “prudente”, al reconocer a la corporación municipal la facultad para ordenar el espacio público (¡faltaría más!), aunque aprovecha para reforzar su identificación grupal, manipulando con el victimismo al que nos tiene acostumbrados: “unos símbolos cristianos son retirados del espacio público por el hecho de ser cristianos”. No, lo cierto es que deben retirarse por el hecho de ser religiosos, tanto da que sea cristiano, islámico o judío.

En realidad estos furiosos clericales se comportan como déspotas y autoritarios al intentar apropiarse el espacio público, que es de tod@s, para sus particulares creencias. Y cuando el espacio público es usurpado, total o parcialmente, por unas particulares creencias religiosas, deja de tener sentido hablar de libertad de conciencia, de igualdad y, en definitiva, de democracia.

Además, esa usurpación clerical de la esfera pública, se utiliza como sistema de dominio sobre todas las conciencias, sean de naturaleza religiosa o no. Por eso desde el laicismo debemos rechazar y denunciar el clericalismo, no las religiones, exigiendo un trato “realmente” igual para todas las creencias y convicciones, sin privilegios para ninguna de ellas.

Algunas personas confunden la igualdad de trato con el “café para todos”, es decir pretenden que todas las creencias y cosmovisiones deben tener “su” espacio en el ámbito público, así como ser copartícipes de todos los privilegios. En realidad, cuando propugnan esta tesis están pensando sólo en las religiones de “mayor arraigo”. En cualquier caso, éste sería el camino más rápido para acabar con el ámbito de los intereses generales y con la propia esfera pública. Disolvería los lazos sociales que nos ligan como partes de un laos (pueblo) indiscriminado y sería un torpedo en la línea de flotación de nuestra maltrecha democracia.

Por eso debemos desvincular lo público de las creencias o convicciones concretas. Por eso distinguimos entre clericalismo y religión. Por eso l@s laicistas debemos aplaudir a la alcaldesa de Cenicientos.

Rivas Vaciamadrid, septiembre de 2015

M.ENRIQUE RUIZ DEL ROSAL (Junta Directiva de Europa Laica y de la Asociación Laica de Rivas-Vaciamadrid)

Pedro Zerolo, uno de los nuestros

Ante el fallecimiento de Pedro Zerolo, la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid desea acompañar en su dolor a tod@s l@s militantes socialistas, pues sentimos su pérdida como propia.

Se nos ha ido un luchador valiente, infatigable y comprometido con los derechos de los homosexuales, pero también un activista por los derechos humanos en su sentido más amplio, pues siempre defendió, y ejerció, la expresión libre de su conciencia dentro y fuera de su partido, siempre batalló a favor de la igualdad de derechos para todas las personas, siempre defendió la autonomía moral individual frente a los dogmas e imposiciones de la jerarquía católica, con la complicidad de la derecha más reaccionaria, y nunca cejó en su conciencia crítica frente a todo lo que supuso un obstáculo a su libertad de expresión.
Siempre se mantuvo firme frente a la hostilidad manifiesta de quienes, desde la política, pretendían (y siguen pretendiendo) imponer su particular moral a toda la sociedad. Tampoco dio un paso atrás cuando la agresividad de la jerarquía católica, como talibanes de la moral, se enfocó hacia él y hacia lo que representaba, agitando desde las calles, los púlpitos y los medios de comunicación afectos.
La pérdida de Pedro es irreparable, y no es una expresión tópica, pues en las formaciones políticas no abundan las personas que, como él, añadan a su militancia de partido su condición de activista comprometido con la defensa de los derechos políticos y sociales.
Desde la ALRV entendemos que esta es la premisa para que su recuerdo perdure: que su testigo lo recojan much@s compañer@s, tanto de dentro como de fuera de vuestro partido. Extender su semilla es el reto y sería la mejor manera de honrar su memoria.
Para la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid, se ha ido uno de los nuestros. Su lucha y sus ideales se mantendrán con vida en nuestra memoria.

Rivas Vaciamadrid, 10 de junio de 2015

Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid

La Constitución laicista de la II República

 Por Paco Delgado, Presidente de Europa Laica

 

proclamacion-II-Republica-Madrid
El pasado 14 de abril se ha conmemorado el 84 aniversario de la proclamación de la II República Española. A finales de junio del año 1931 se celebraron elecciones a Cortes Constituyentes que redactaron y aprobaron una Constitución laicista que proclamó oficialmente la separación de las iglesias y el Estado…

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