Movimientos sociales

¿Libertad o liberticidio?

Una reciente campaña de un autobús por la ciudad de Madrid ha vuelto a poner “en circulación” una sencilla tesis muy querida por la jerarquía católica y por los colectivos católicos más fundamentalistas: pene=chico; vulva=chica. Resulta inútil utilizar el razonamiento contra la fe así entendida (much@s católic@s lo entienden de otra manera). De nada sirve intentar explicar que una cosa es el sexo biológico y otra el género como construcción social.

Para estas personas un pene implica vestirse de azul, jugar con camiones, ser agresivo, gustarle las chicas y no llorar, mientras que tener vagina supone vestirse de rosa, llevar pendientes desde el nacimiento, jugar con muñecas, gustarle los chicos y necesidad de protección. Esta forzosa socialización temprana, propia de la sociedad patriarcal, ha sido objeto de la sociología, la antropología y la psicología.

Millones de personas en nuestro país han luchado (y lo siguen haciendo)        para romper ese binomio sexo-género, como una atribución impuesta, y el resultado de esa lucha  se ha traducido en leyes por la igualdad y reconocedoras de los derechos de las lesbianas, los homosexuales, transexuales y bisexuales (LGTB). Leyes contra las que combatió, y aún lo hace, la jerarquía católica, la derecha confesional y los colectivos fundamentalistas anti-derechos, en un vano intento de imponer su moral religiosa a toda la sociedad, bajo la idea de que  todo lo que es “pecado”, debe ser ilegal.

Por eso, la citada campaña nos “haría reír” si no fuera para llorar, pues al considerar la homosexualidad una “desviación” a “corregir”, ofrece un aparato ideológico susceptible de utilizarse contra las personas LGTB de forma agresiva y violenta, alimentando la homofobia y la discriminación por motivos de preferencia sexual. Los hechos demuestran que las agresiones al colectivo LGTB se han incrementado últimamente.

No cabe ignorar que a pesar de que la jerarquía católica no respalda esta campaña “en las formas”, comparte plenamente los argumentos homófobos de la misma. Pero no es éste el aspecto en que deseo centrarme en este artículo.

Lo verdaderamente llamativo es que la campaña la han lanzado un@s supuest@s padres y madres (en realidad una asociación ultra católica con un presupuesto superior a 2 M€) en aras de la libertad y denunciando un supuesto adoctrinamiento en “ideología de género”.

En primer lugar, mostrar a l@s menores de edad, paulatinamente y en función de su grado de desarrollo, la existencia de personas LGTB, así como las leyes que reconocen sus derechos, no tiene nada que ver con adoctrinar.

Pero lo que resulta el colmo de la hipocresía es que denuncien supuesto adoctrinamiento, personas que no dudan en adscribir obligatoriamente, nada más nacer, a sus hij@s a una religión; que los inscriban en centros católicos (normalmente financiados por todos los contribuyentes) donde los adoctrinan mucho antes de que tengan uso de razón, en los que son socializados en una creencia específica, sin contacto con otras creencias o cosmovisiones (ni posibilidad de conocerlas).¿Esta es la libertad que propugnan?

La legislación española reconoce el derecho humano de libertad de conciencia al menor de edad, aún cuando asigna la tutela a los progenitores mientras forma su conciencia y se va construyendo su madurez física y mental, procurando el desarrollo de su personalidad de cara a favorecer su autonomía, todo ello en aras del superior interés del menor. ¿Dónde queda el interés superior del menor en esta adscripción forzada de l@s menores de edad? ¿A quién beneficia esta práctica abusiva, ventajista y autoritaria, sino a la propia Iglesia católica, que perpetúa su semillero  de creyentes, atrapándolos mucho antes de que tengan uso de razón y puedan elegir por sí mismos?

El Estado democrático debería asegurar, al menos, que l@s niñ@s reciben una educación que les ofrece pluralismo, contacto con, y conocimiento de diferentes alternativas, así como aptitudes para un razonamiento crítico respecto a ellas. Nada de esto está presente en el mensaje del autobús que se quiere “hacer oír”. Por eso no nos debe confundir el mensaje: no se trata de libertad sino de liberticidio.

Rivas Vaciamadrid, a 4 de marzo de 2017

Enrique Ruiz del Rosal

El Ayuntamiento de Rivas se adhiere a la Red de Municipios por un Estado Laico

 

 

 

Ayuntamiento

El pleno municipal del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid del pasado jueves, 25 de febrero, aprobó por amplia mayoría de 17 votos a favor (Grupos de IU-Somos Rivas-Equo, Rivas Puede y PSOE), 4 en contra (PP) y 4 abstenciones (Ciudadanos) una moción de apoyo y participación en la Red de Municipios por un Estado Laico. Además, se aprueba instar al Gobierno municipal a la elaboración de una normativa propia sobre el laicismo en el ámbito municipal. Se acordó que la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid colabore en la redacción de esta normativa.

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MOCIÓN DE LOS GRUPOS MUNICIPALES SOMOS RIVAS, RIVAS PUEDE Y SOCIALISTA DE APOYO Y PARTICIPACIÓN EN LA RED DE MUNICIPIOS POR UN ESTADO LAICO

La Constitución española afirma, en su artículo 16, que “Ninguna confesión tendrá carácter estatal”, estableciendo por tanto la separación entre el Estado y las confesiones religiosas y la neutralidad de aquel ante el hecho religioso, que debe ser respetado como una manifestación de la libertad ideológica, religiosa y de culto garantizada en el mismo artículo.
El cumplimiento efectivo del principio de aconfesionalidad del Estado supone un indicador de calidad democrática, puesto que plasma la madurez y plenitud de los debates, decisiones y prácticas que las instituciones públicas deben emprender sin confusión entre los intereses civiles, comunes a toda la ciudadanía con independencia de sus creencias y no creencias, y los intereses propios de particulares y de grupos inspirados por valores ideológicos o religiosos privados.
La secularización que la sociedad española ha vivido a lo largo de su historia democrática reciente ha sido un motor para el avance de los derechos de la ciudadanía, para el ejercicio real de las libertades y la mejora de nuestra vida cotidiana y para la profundización democrática de las instituciones. Fenómenos como el divorcio, la libre decisión sobre la maternidad por parte de las mujeres, la planificación familiar y la generalización de métodos anticonceptivos, el matrimonio igualitario, la inclusión -con todas sus limitaciones- de los valores democráticos y del pluralismo moral en el sistema educativo o en los medios de comunicación públicos y privados, y un largo etcétera, no podrían ser una realidad si la esfera pública estuviese sujeta a criterios confesionales. No obstante, treinta y siete años después de la aprobación de la Constitución, la laicidad inspirada por su letra sigue siendo una asignatura pendiente en las motivaciones de la resistencia a seguir avanzando en el reconocimiento con garantías de derechos civiles o en la pervivencia de privilegios a confesiones religiosas, especialmente con la Iglesia católica, a la que el Concordato en vigor garantiza un estatus de difícil encaje tanto en la Carta Magna como en el desarrollo de una sociedad plenamente democrática.
No debemos contraponer las manifestaciones de la libertad de conciencia que motivan la fe y los sentimientos religiosos de muchas ciudadanas y ciudadanos, al ejercicio de la aconfesionalidad. La consecución de un Estado efectivamente laico garantiza los derechos y libertades en pie de igualdad de las personas creyentes y no creyentes.
Así lo hemos entendido en Rivas Vaciamadrid desde hace tiempo, gracias de manera decisiva al impulso de la sociedad civil organizada. Las administraciones locales somos también Estado, y hemos cumplido un papel precursor en muchas de las señas de identidad de la democracia española. La cooperación entre municipios ha sido una herramienta básica para ello. En este sentido, el Ayuntamiento de Rivas no puede permanecer ajeno a la iniciativa anunciada por la organización Europa Laica de creación de una Red de Municipios por un Estado Laico.
El objetivo de dicha RED es establecer la legitimidad secular de las instituciones públicas, para que no exista ninguna confusión entre los fines civiles y públicos, comunes a toda la ciudadanía y los religiosos o ideológicos de carácter privado, que son propias de particulares y de grupo, aun con el respete a todas ellas en el marco de la Ley.
Por ello se adquiere el compromiso de garantizar y fomentar la libertad de conciencia individual y la independencia efectiva del Estado con respecto a cualquier confesión religiosa o ideología particular, asegurando -así- la neutralidad ideológica de las administraciones públicas y entre ellas, de los municipios españoles.
Para ello se evitará cualquier tipo de privilegio o discriminación en el trato económico, fiscal y simbólico, para todas las entidades de carácter privado, sean religiosas o no, con el fin de asegurar el principio democrático de la igualdad de derechos ante la Ley y la separación de los ámbitos público y privado.
Por ello, los grupos municipales de SOMOS RIVAS, RIVAS PUEDE y SOCIALISTA proponen al Pleno municipal de Rivas Vaciamadrid la adopción del siguiente

ACUERDO

1. La adhesión y participación del Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid a la Red de Municipios por un Estado Laico, impulsada por Europa Laica.
2. Instar al Gobierno municipal a la elaboración de una normativa propia sobre laicismo en el ámbito municipal.
3. Dar traslado del presente acuerdo a Europa Laica, la Asociación Laica de Rivas y la Federación de Municipios de Madrid.

El movimiento laicista participó en las Marchas de la Dignidad el 29N

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