Laicismo y medios de comunicación

A nadie se le escapa que el silencio de los medios de comunicación sobre algún acontecimiento equivale a su no existencia. A pesar del evidente avance del pensamiento laico en nuestro país, las posibilidades de hacer públicos y visibles sus planteamientos y principios son prácticamente inexistentes, lo que conduce a un desconocimiento que permite la manipulación y la tergiversación de los valores laicos. Éste es el segundo problema, en las contadas ocasiones en que aparece alguna noticia referida a ello, es sorprendente el manifiesto desconocimiento, casual o intencionado, que muestran al respecto los informantes.
El último fin de semana se celebró en Rivas Vaciamadrid la V Jornada Laicista de Europa Laica, con una gran asistencia y participación; pero la noticia no ha merecido el más mínimo comentario en la gran mayoría de los medios y los pocos que lo han hecho, caso de Público, lo hace con afirmaciones totalmente inexactas, confundiendo una y otra vez laicismo con ateismo y haciendo afirmaciones cómo: “los laicos reivindicaron en Rivas una ley anticlerical”.
Esta es la gran confusión, el laicismo no es anticlerical, ni “beligerante”, ni practica la “cristofobia”, ni pretende acabar con las religiones. El laicismo busca la convivencia de todas las creencias religiosas y de todas las creencias humanistas e ideológicas individuales. Ambiciona un Estado común a todos, donde no existan privilegios ni imposiciones; donde las religiones ocupen la esfera particular; donde la enseñanza de cada una de ellas se lleve a cabo en los ámbitos apropiados, las catequesis, las sinagogas, las mezquitas, nunca en unas escuelas interculturales donde conviven diferentes etnias y creencias.
Estamos en contra de que para conciliar este multiculturalismo y al mismo tiempo mantener los privilegios de que goza la iglesia católica, la solución que plantean sea la de ampliar las mismas prerrogativas al resto de las religiones que conviven en nuestro Estado. Con esta solución, en lugar de financiar una tendríamos que hacerlo con toda religión emergente, y, en lugar de tener una jerarquía eclesiástica interfiriendo en el normal desarrollo de nuestra democracia, pasaríamos a tener tres, o cuatro, o..
Estamos en contra de que para justificar la existencia de profesores de religión católica pagados por el erario público y formando parte de los Consejos Escolares, pasemos a tener también profesores islamistas, judaicos o evangelistas dentro de nuestras escuelas.
Denunciar y combatir estas tendencias no es anticlericalismo, el laicismo no está en contra de ninguna creencia, sólo exige que ocupen el lugar que les corresponde, que se autofinancien todas ellas y que se respete la libertad de conciencia individual. Repito, esto no es anticlericalismo, esto es simplemente ecuanimidad, equidad y justicia.

PILAR TREJO MARTIN-

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