La Iglesia no es casta pero es casta

Con fecha 15 de febrero de 2015 eldiario.es publica un artículo de la periodista Ruth Toledano en el que analiza la utilización por parte de algunos curas, obispos o cardenales de los bienes donados a la Iglesia católica (en donación o en herencia) por bienintencionados feligreses. Cita como ejemplos dos casos bien recientes: Por un lado, el cardenal Rouco Varela ha abandonado su residencia en el Palacio Episcopal de Madrid y se ha mudado a un piso de casi 400 metros cuadrados en la calle Bailén, pegado al viaducto, que aseguran fue una donación al Arzobispado de Madrid. Por otro lado, el artículo cita al cura líder de los “Romanones”, Román Martínez Velázquez de Castro, que acabó siendo el titular del 33% de la herencia que la boticaria de Órgiva, en Granada, había dejado a “los pobres”, nombrando a un par de curas de albaceas para que lo repartieran a su criterio y según su voluntad. Se lo quedaron.
Estos y otros muchos privilegios de la Iglesia tienen su origen en el Concordato -aún vigente- firmado por el régimen franquista con el Vaticano en 1953 y en los Acuerdos con la Santa Sede de 1979, que Europa Laica denuncia. En su propuesta ‘Por un Estado laico. Compromiso electoral‘, dirigida a partidos políticos, coaliciones electorales y a toda agrupación de electores que vayan a concurrir a los distintos procesos electorales de 2015, Europa Laica defiende la derogación del Concordato de 1953 y de los Acuerdos de 1979 para poner fin así a los privilegios de la Iglesia católica.

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